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Ignacio Goitia

Del 25 de octubre de 2019 al 26 de enero de 2020

Esta muestra pretende hacer un recorrido completo por la obra pictórica del artista Ignacio Goitia (Bilbao, 1968) desde sus comienzos hasta su trabajo más reciente. Presentada cronológicamente la muestra  hará hincapié en los diferentes periodos de su creación, así como las distintas temáticas que ha explorado en estos últimos 30 años.

Mediante una cuidada y escenográfica puesta en escena, diseñada y comisariada por el propio artista, la exposición ocupa Sala Rekalde con algunas de sus obras más representativas, procedentes de distintas colecciones particulares e institucionales. De este modo propone al espectador conocer las claves fundamentales de su trabajo, los periodos y temas tratados desde 1988 hasta la actualidad.

El viaje comienza antes de entrar, en la calle, convirtiendo el escaparate en una sugerente intervención -inspirada en los escaparates de algunos grandes almacenes neoyorquinos como Bergdorf and Goodman-, donde reflexiona sobre la falsedad o ilusión del mundo del arte contemporáneo. Se trata de una especie de tableau vivant que recrea un cuadro de Goitia y sus personajes nos invitan a deambular por su interior y formar parte de la obra.

Visto por detrás, se transforma en un teatro de sombras chinescas que enlaza con los papeles pintados de las paredes, expuestos en la Galería Dot Fifty One (Miami, 2018). El conjunto remite a la distancia que Occidente guardó a lo largo de los siglos con China, un lugar lejano, exótico o exquisito a sus ojos; y subraya, a través de los hashtags sobre los marcos –#madeinchina #globalization...–, el giro que este país ha dado en los últimos años y su inmenso impacto en la economía mundial.

El hall se transforma en una gran caja escenográfica, al modo de los decorados teatrales del Barroco. Un grupo de atlantes se retuercen sobre sí mismos, intentando liberarse de los prejuicios sociales, y nos indican el camino hacia la exposición. Las figuras soportan una sucesión de frisos con tres emblemas, rescatados de los tópicos literarios, con los que el artista remite al paso del tiempo y a la representación social del individuo:

THEATRUM MUNDI (El teatro del mundo): explica que el mundo, o la existencia misma, se configuran como una pieza teatral en la que el ser humano adopta roles continuamente, al igual que un actor cambia de papel de una obra a otra, como si el individuo en sociedad no importara por ser quién es, sino por la representación social que los demás elaboran de él.

HOMO VIATOR (Hombre caminante): se refiere a la vida como un viaje que nos cambia y purifica, transformándonos en personas más sabias y maduras conforme atravesamos por diversas experiencias y desengaños.

VITA FLUMEN (La vida como río): una referencia al carácter fluido de la existencia humana, como un río que avanza sin detenerse hasta fundirse con el mar.

La exposición comienza con su última obra, Alegoría del esfuerzo, 2019, que refleja la dificultad de alcanzar las metas deseadas. El cuadro está acompañado por uno de los primeros autorretratos del artista, realizado durante sus años universitarios

El recorrido se inicia con cuadros de una primera época protagonizados por jirafas en entornos palaciegos. Aquí reflexiona sobre la simbología, la semiótica y la relación que las grandes arquitecturas mantienen con los poderes establecidos. De tan grandilocuentes, da la impresión de que estas construcciones hubieran sido diseñadas para albergar a estos espigados animales.

En 1991, Goitia viajó a San Francisco por primera vez y descubrió el Folsom Street Fair, un emblemático festival leather (estética del cuero) al aire libre, en pleno centro de la ciudad. Fascinado por la naturalidad y el respeto del colectivo al mostrarse de forma desinhibida a plena luz del día, comienza la serie Recuerdos de Folsom. En ella los personajes, ataviados con indumentos propios de esta estética, aparecen con naturalidad en escenas cotidianas y en un acto de contundente integración.

A continuación Goitia recrea un salón cortesano con papeles pintados que cubren las paredes, a modo de boiserie, y enmarcan sus cuadros realzando también la grandiosidad de los salones palaciegos reproducidos en ellos. El arte, a lo largo de la historia, ha actuado en ocasiones como espejo de las conductas y comportamientos sociales en boga.

Goitia parte de esta idea para realizar una simbólica apropiación histórica al darle la vuelta al género de las conversation pieces (retratos de conversación o conversaciones galantes), propio de la pintura del siglo XVIII, e imaginar cómo podría haber sido la humanidad si la pintura anterior al siglo XX hubiera mostrado estas formas de comportamiento menos convencionales.

En la siguiente estancia el urbanismo actúa como hilo conductor porque Goitia es un apasionado del estudio de los trazados urbanos, de su traslación a la representación del poder y de todo aquello que subyace a los planes urbanísticos, nunca inocentes. Sucede así en las obras que tratan sobre la inmigración con dromedarios, que son alegoría de la inmigración de los menos favorecidos, y elefantes enjaezados con ricos ropajes, que son metáfora del doble rasero con que las fronteras se abren cuando el que toca a la puerta tiene poder económico. Lo urbano subyace también en las escenas que dan valor al folclore frente a la globalización como forma de defender una identidad local.

En la sala de papel pintado con atlantes se entremezclan composiciones que tienen lugar entre grandiosas arquitecturas y hablan de religión, discriminación, amor y guerra.

Finalmente, se presenta una reproducción fotográfica del techo del comedor que Goitia pintó en 2018 en un château en la región francesa del Valle del Loira. La pintura muestra referencias a la historia familiar de sus propietarios con reminiscencias hindúes.


EL ARTISTA   www.ignaciogoitia.com

Ignacio Goitia (Bilbao, 1968) vive y trabaja entre Bilbao y Miami. Licenciado en Pintura por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, compaginó los estudios universitarios con diversos cursos de formación en Florencia, La Habana y Norwich (Inglaterra).

En 2006, tras recibir la prestigiosa beca del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, disfrutó de una larga estancia en la Cité Internationale des Arts de París. En este periodo, convirtió la capital francesa en el escenario de una serie de vídeo-creaciones que, por primera vez, se muestran al público en Sala Rekalde.

En sus treinta años de trayectoria ha realizado numerosas exposiciones en Bilbao con la galería Juan Manuel Lumbreras en Bilbao, en Madrid, Miami, París, Burdeos, Nueva York, Monterrey, Arnhem o Bruselas. En 2020 tiene programadas nuevas exposiciones en Sevilla, Milán, Roma y Lisboa.